Familia Rodríguez García-Bernardo

“Al fin la diligencia llegó a Gijón (…) y se dirigió inmediatamente al muro. El viento soplaba trayendo el confuso y lejano clamor de la marea ascendente que pronto cubriría el trozo de arena. Al oírlo y contemplarlo se oprimió extrañamente su corazón. A través de ese mar tenía que saciar la inquietud que le espoleaba su cultura.

En el muelle, en un gran portalón había una especie de oficina donde se expedían los papeles de la emigración. Fue muy sencillo. Entonces las cosas eran así.

Y se quiso unir a la fiebre de un gran cargamento de hombres y de ilusiones que del puerto salían frecuentemente a aquella América que los acogía a todos.

Compró un pasaje de tercera para un barco que zarparía al cabo de tres meses*”.

Las dos viviendas que hoy se recuperan fueron mandadas construir por Genara García-Bernardo y Nosti en un solar suyo, como así consta en el primer asiento con fecha del 18 de junio de 1927 del Registro de la Propiedad de Gijón. Su marido era Claudio Rodríguez Cortina. Claudio era de Pola de Siero al igual que Genara, y había hecho fortuna en Argentina.

Con este dinero volvió a Asturias y realizó diversas inversiones en sociedades de la época como Banco de Gijón, FEVE o Martínez Laviada. A su muerte su viuda decidió invertir lo heredado en la construcción de varios edificios de viviendas que pudieran generarle rentas, entre ellos los números 2 y 4 de Marqués de Casa Valdés.

La etapa americana de Claudio explica su amistad con otros indianos como Florencio Rodríguez Rodríguez (fundador del Banco de Gijón y emigrante a Cuba) y también da pistas sobre la elección del arquitecto: Álvarez Mendoza había trabajado con anterioridad para la Marquesa de Argüelles en el que sería el primer chalé de Ribadesella, hoy en día convertido en el Gran Hotel del Sella.

 

* Fragmento de La casa de la Abuela, novela escrita por Pilar Carazo Rodríguez, nieta de Claudio y Genara.